En la lucha contra el crimen organizado en América, la incorporación de la inteligencia artificial y otras tecnologías avanzadas está marcando un cambio significativo, asegura Gastón Schulmeister, director del Departamento contra la Delincuencia Organizada Transnacional de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Durante una entrevista reciente, Schulmeister detalló que, aunque históricamente el narcotráfico ha sido la manifestación más visible del crimen organizado, en años recientes han surgido otros delitos graves que requieren una respuesta conjunta a nivel regional. Entre ellos destacan la trata de personas, el tráfico ilegal de migrantes, las economías ilícitas y el contrabando, todos vinculados dentro del amplio portafolio criminal que enfrenta la región.
“El crimen organizado se ha diversificado y expandido, por eso es indispensable atacar las finanzas ilícitas que sustentan estas redes. Conocer las rutas del dinero y aplicar herramientas concretas como la recuperación de activos vinculados a actividades criminales es fundamental para romper este círculo vicioso”, explicó Schulmeister.
El funcionario de la OEA señaló que la aplicación de la inteligencia artificial ayuda a identificar patrones, rastrear flujos financieros y mejorar la cooperación entre países para detectar y desmantelar estas economías ilegales. “Estas tecnologías potencian las capacidades de las autoridades para detectar conexiones ocultas y tomar acciones efectivas en tiempo real”, agregó.
En ese sentido, la OEA impulsa proyectos que fortalecen la coordinación transnacional y promueven el uso de herramientas tecnológicas avanzadas para combatir el contrabando y otros delitos vinculados al crimen organizado, que afectan la estabilidad económica y social de varios países en el continente.
Schulmeister remarcó que atacar estas economías ilícitas no solo implica una labor policial o judicial, sino también un enfoque integral que involucra políticas públicas, cooperación internacional y estrategias financieras.
El contrabando, por ejemplo, genera enormes pérdidas económicas y fomenta la inseguridad, por lo que la lucha contra estas redes ilegales es una prioridad para la OEA y sus estados miembros. Gracias a los avances tecnológicos y a una mayor colaboración, se espera lograr resultados significativos en la reducción de estas actividades ilícitas.
