La riqueza ecológica del Bosque y Vegetación Protector La Prosperina, ubicado en el noroeste de Guayaquil, está siendo vulnerada por actividades ilícitas. La Policía Nacional, a través de la unidad de Protección del Medioambiente, ha rescatado más de 300 animales en lo que va del año en la zona 8, que comprende Guayaquil, Durán y Samborondón.
Estos operativos han revelado una preocupante realidad: diversas especies están siendo capturadas con fines comerciales, en especial para la venta ilegal de carne silvestre. Esta situación representa una grave amenaza para la fauna local y el equilibrio de este ecosistema único.
Un bosque lleno de vida… y de riesgos
El Bosque Protector La Prosperina alberga una biodiversidad impresionante. Aunque a simple vista pueda parecer un terreno árido o descuidado, quienes se adentran en sus senderos descubren un universo escondido: hongos y líquenes en troncos podridos —estos últimos, indicadores de aire puro—, riachuelos que atraen abejas nativas con tonos rojizos, y pequeñas ranas camufladas bajo piedras húmedas.
A lo largo de los caminos creados por el hombre, las tarántulas dejan telarañas gruesas y resistentes, mientras las arañas de patas largas nadan entre charcos. El canto constante de las aves acompaña este escenario, que solo puede apreciarse en su totalidad con paciencia y respeto por la naturaleza.
La amenaza de la caza y sus consecuencias
Muchas de las especies que habitan en este bosque seco tropical están en peligro debido a la intervención humana. Los cazadores ilegales aprovechan la falta de vigilancia permanente para atrapar animales silvestres, afectando gravemente la biodiversidad.
Los datos de la policía ambiental revelan que, solo en los primeros meses del año, se han ejecutado decenas de operativos que han permitido rescatar mamíferos, reptiles, aves y otras especies protegidas. Sin embargo, las autoridades reconocen que los esfuerzos son insuficientes frente al incremento de estas prácticas.
Conservación, educación y vigilancia: el camino a seguir
Expertos en conservación insisten en que la protección del bosque no solo debe ser tarea de las autoridades. Es clave que la comunidad participe activamente en la denuncia de actividades ilegales y promueva una cultura de respeto al entorno natural.
Además, se plantea la necesidad de reforzar la educación ambiental en escuelas, universidades y espacios comunitarios, fomentando una valoración real de la biodiversidad local y la importancia de conservarla.
