El 3 de junio de 2025, un tribunal salvadoreño dictó una sentencia histórica al condenar a tres exmilitares por el asesinato de cuatro periodistas neerlandeses ocurrido en 1982, en plena guerra civil. Esta decisión representa un avance clave en la lucha contra la impunidad y el reconocimiento de los derechos de las víctimas.
Sentencia contra los responsables
El tribunal de Chalatenango impuso penas de 15 años de prisión al general José Guillermo García, exministro de Defensa; al coronel Francisco Morán, exdirector de la Policía de Hacienda; y al coronel Mario Adalberto Reyes Mena, quien era comandante de la Cuarta Brigada de Infantería al momento del crimen.
Reyes Mena reside actualmente en Estados Unidos y se encuentra bajo proceso de extradición, solicitado por la justicia salvadoreña desde marzo de 2025.
El crimen que estremeció a la prensa internacional
El 17 de marzo de 1982, los periodistas Jan Kuiper, Koos Koster, Hans ter Laag y Joop Willemson fueron asesinados en una emboscada en Chalatenango mientras realizaban un documental sobre el conflicto armado. Investigaciones posteriores identificaron al coronel Reyes Mena como autor intelectual del ataque, el cual fue ejecutado con pleno conocimiento de altos mandos militares.
Durante décadas, el caso permaneció estancado debido a la Ley de Amnistía de 1993, que protegía a responsables de crímenes cometidos durante la guerra civil. Sin embargo, en 2016, la Corte Suprema de El Salvador declaró inconstitucional dicha ley, lo que permitió reabrir este y otros casos.
El Estado también fue condenado
Además de las condenas individuales, el tribunal responsabilizó al Estado de El Salvador por la tardanza en brindar justicia. Esta condena simbólica destaca el abandono institucional durante más de 40 años, en los que las familias de las víctimas buscaron sin éxito una respuesta judicial.
En el fallo también se solicita que el presidente Nayib Bukele ofrezca una disculpa pública a los familiares de los periodistas asesinados, como parte del proceso de reparación.
Reacciones tras el fallo
Organizaciones de derechos humanos y familiares de las víctimas calificaron el fallo como un hito en la historia judicial salvadoreña. Consideran que la sentencia es un ejemplo de cómo la justicia puede abrirse paso, incluso después de décadas de silencio.
Desde Países Bajos, autoridades diplomáticas también valoraron positivamente la decisión judicial, al considerarla un paso firme contra la impunidad y una señal de respeto a la libertad de prensa.

