El 20 de mayo de 2025, Diana Salazar, quien ocupaba el cargo de Fiscal General de Ecuador, anunció su renuncia, poniendo fin a una trayectoria de 24 años en el servicio público. En un emotivo video publicado en las redes sociales de la Fiscalía, Salazar compartió su reflexión sobre su paso por la institución, destacando los retos y satisfacciones que le ha traído la búsqueda de justicia.
«El servicio público es una vocación que asumí cuando ingresé a la Fiscalía General del Estado, no hace seis años, sino hace 24, como asistente de fiscal. El camino recorrido ha sido realmente gratificante: los días, las noches, las madrugadas, los impulsos, las versiones, las diligencias, los expedientes, las fojas… Nada, nada de eso tendría sentido si detrás de cada caso, de cada proceso no existiera una historia, una persona, una familia que busca justicia», expresó Salazar en su mensaje de despedida.
A lo largo de su carrera, Diana Salazar se ha convertido en una figura clave dentro de la Fiscalía, participando en casos de alta relevancia política que la posicionaron como una de las funcionarias más destacadas y también más polémicas de Ecuador. Durante su mandato, ha enfrentado múltiples desafíos, incluyendo amenazas a su seguridad, mientras se mantenía firme en su compromiso con la justicia.
Salazar fue designada como Fiscal General por el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) Transitorio en un proceso que concluyó con su elección en 2019. Su mandato estaba previsto para durar seis años, pero debido a la falta de un nuevo proceso para la elección de su reemplazo por parte del actual CPCCS, Salazar continuó en el cargo hasta su renuncia en mayo de 2025, tras más de cuatro años de gestión. En este tiempo, se destacó por su trabajo en casos de corrupción, crímenes de alto perfil y delitos vinculados a la política, lo que le permitió ganar reconocimiento y, en ocasiones, confrontaciones con sectores de poder.
La renuncia de Diana Salazar también coincide con la situación institucional del CPCCS, cuya ineficaz manejo del concurso público para elegir al nuevo fiscal general generó un vacío que prolongó la permanencia de Salazar. Si bien su salida se dio por razones personales y de salud, la renuncia de Salazar marca el fin de una era, dejando un legado de lucha por la justicia en el país, pero también un escenario complejo para la Fiscalía.
La exfiscal ha sido una figura polarizadora en la política ecuatoriana. Por un lado, fue reconocida por su lucha contra la impunidad, particularmente en el ámbito de la corrupción, pero por otro, se le criticó por la percepción de politización de su gestión y por los riesgos asociados a su firmeza en los casos más sensibles. Salazar, una mujer que comenzó su carrera como asistente de fiscal, se ha ganado un lugar importante en la historia de la Fiscalía y en la memoria de la justicia ecuatoriana.
La sociedad ecuatoriana está ahora a la espera de quién será su sucesor, en un contexto en que las tensiones políticas y sociales continúan siendo un tema central en la agenda pública del país. Diana Salazar, con sus aciertos y desaciertos, deja un legado complejo pero significativo que seguirá marcando la agenda judicial del Ecuador durante los próximos años.
