Donald Trump asiste al funeral del papa Francisco en Roma junto a Melania Trump

INTERNACIONAL

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viajó a Roma para asistir al funeral del papa Francisco, en lo que marca su primer viaje internacional desde que inició su segundo mandato. Lo acompaña su esposa, Melania Trump, en esta visita solemne para rendir homenaje al líder de la Iglesia Católica, quien falleció a los 88 años tras sufrir un derrame cerebral.

Trump, a través de un mensaje en sus redes oficiales, expresó: “Melania y yo iremos al funeral del papa Francisco, en Roma. ¡Esperamos estar allí!”. Este viaje no solo representa una ocasión diplomática importante, sino también un gesto de respeto hacia el pontífice, a pesar de las tensiones que caracterizaron su relación en años anteriores.

En señal de duelo nacional, Trump ordenó que todas las banderas en edificios federales, embajadas y buques militares de Estados Unidos se mantengan a media asta hasta el anochecer del día del entierro. La ceremonia se celebrará en la Plaza de San Pedro, entre el cuarto y el sexto día después de su fallecimiento, y se espera una asistencia masiva de líderes políticos y religiosos de todo el mundo.

Entre los asistentes confirmados se encuentran el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, el primer ministro británico Keir Starmer, el presidente francés Emmanuel Macron y el príncipe William. Siguiendo el protocolo del Vaticano, Donald Trump será ubicado en la tercera fila, mientras que otros dignatarios ocuparán asientos según el orden alfabético de los países representados.

El papa Francisco será sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor, cumpliendo su voluntad de evitar un funeral ostentoso. Este detalle representa un hecho poco común en la historia contemporánea del Vaticano, ya que su entierro tendrá lugar fuera de los tradicionales recintos papales.

A pesar de las diferencias ideológicas que los separaron en el pasado, especialmente en temas migratorios, Trump reconoció la influencia moral del pontífice en la escena internacional. “Respetamos su liderazgo espiritual y su mensaje de esperanza para millones de personas en todo el mundo”, declaró el presidente.

Este acto solemne, cargado de simbolismo y diplomacia, marca un punto de encuentro entre la política y la fe, en un momento en que el escenario global atraviesa importantes transformaciones.

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