En lo que va del 2025, más de 200 muertes violentas se han registrado en el Distrito Nueva Prosperina, una de las zonas más conflictivas de la ciudad. Este repunte en la violencia ha sido atribuido principalmente a la disputa por el control territorial entre bandas criminales que operan en el área. La lucha por el dominio de Los Tiguerones, un grupo de delincuencia organizada que recientemente fue declarado como una organización terrorista mediante el Decreto Ejecutivo 111, ha sido el motor de los recientes hechos violentos.
Actualmente, dos facciones se disputan el control de la zona. Estas son las bandas Tiguerones Igualitos y Tiguerones Fénix, ambas originarias de Flor de Bastión, una localidad vecina que ha sido escenario de numerosos enfrentamientos entre grupos criminales. La situación se intensificó después de la captura de William Joffre Alcívar Bautista, alias Comandante Willy, quien fue el líder de Los Tiguerones y fue detenido en España.
Tras esta detención, las facciones se fracturaron, y la lucha por el liderazgo y el control del territorio ha generado un clima de violencia y desconfianza en la zona. Ambas bandas buscan afianzar su poder en Nueva Prosperina, lo que ha dado como resultado una serie de ataques violentos, enfrentamientos armados y constantes amenazas a la seguridad de los residentes.
La Policía Nacional, consciente de la gravedad de la situación, ha intensificado sus esfuerzos para desmantelar estas organizaciones criminales. Actualmente, las autoridades están en la búsqueda activa de siete cabecillas de las bandas involucradas. Estos líderes, considerados de alta peligrosidad, son los principales responsables de las muertes violentas y otros delitos graves que afectan a la comunidad. La Policía ha reforzado su presencia en la zona y está llevando a cabo operativos en colaboración con otras instituciones de seguridad para asegurar la captura de estos criminales.
Las autoridades han señalado que el territorio de Nueva Prosperina se ha convertido en un punto crítico de conflicto entre grupos criminales que luchan por el control del narcotráfico y otras actividades ilícitas. Además, la violencia ha generado un impacto directo en los ciudadanos, quienes viven bajo el constante miedo de ser víctimas de estos enfrentamientos.
El gobierno, a través de las fuerzas de seguridad, ha reiterado su compromiso de erradicar las organizaciones terroristas y las bandas que atentan contra la seguridad y el bienestar de la ciudadanía. Sin embargo, la captura de los principales cabecillas de estos grupos criminales sigue siendo una prioridad para la Policía Nacional, que continuará con los esfuerzos para restaurar el orden en Nueva Prosperina y otras zonas afectadas por la violencia.
