Los habitantes de Rumipamba, un sector ubicado en el norte de Quito, enfrentan una creciente sensación de inseguridad debido al aumento de hechos violentos en la zona. Históricamente conocido por su tranquilidad, buena calidad de vida y seguridad, Rumipamba ha experimentado un notable cambio en los últimos tiempos, con un preocupante aumento de crímenes y la presencia de extorsionadores. En menos de un mes, la zona fue escenario de dos asesinatos, lo que ha dejado a la comunidad en alerta y a las autoridades en la mira por su falta de acción efectiva.
El primer asesinato: un ataque a plena luz del día
El 20 de febrero, a las 08:00, una mujer de unos 45 años fue atacada mientras paseaba con su perro por uno de los parques de Rumipamba. Dos individuos en motocicleta la interceptaron e intentaron asaltarla. La víctima, al resistirse, fue asesinada a quemarropa. Uno de los disparos impactó en su cabeza, provocando su muerte instantánea. Aunque la policía reaccionó rápidamente, la comunidad quedó conmocionada por el hecho, especialmente porque ocurrió en una zona que siempre había sido considerada segura.
El segundo crimen: otro asesinato a pocas cuadras de distancia
Menos de un mes después, el 16 de marzo, se registró otro asesinato, esta vez cerca de las 10:30 de la mañana, en la intersección de las calles Vasco de Contreras y Pedregal, a solo tres cuadras del primer crimen. Un hombre en motocicleta disparó contra la ventanilla de un vehículo, causando la muerte inmediata de la víctima. La paradoja en este caso es que el asesinato ocurrió en un área rodeada por varias empresas de seguridad privada. Sin embargo, la presencia de estas compañías no evitó que la violencia siguiera siendo un problema.
El temor en la comunidad y la creciente extorsión
La violencia no solo se limita a los homicidios. Los residentes de Rumipamba también están siendo víctimas de extorsiones. Según algunos testimonios, hace tres meses llegaron “vacunadores” (extorsionadores) a exigir pagos de hasta $500 para la compra de armas. Carlos, un vecino de la zona, relató que en su caso la policía actuó a tiempo, evitando que los extorsionadores le cobraran una cuota. Sin embargo, en otros casos, los comerciantes de la zona han tenido que pagar para evitar represalias.
Jeaneth, otra residente de la zona, destacó la falta de patrullaje policial, especialmente después de las 18:00, cuando la zona queda «desprotegida». La ausencia de presencia policial ha hecho que muchos vecinos se sientan vulnerables, y algunos incluso decidan cerrar sus negocios antes de lo habitual por miedo a sufrir un ataque.
Falta de patrullaje y recursos para la policía
La principal queja de los habitantes de Rumipamba es la falta de patrullajes constantes. Carlos Concha, quien ha vivido en el barrio desde 2005, señaló que antes de la creciente ola de violencia, el barrio era tranquilo y seguro. Sin embargo, ahora, el temor ha calado profundamente en la comunidad. Los patrullajes de la policía son esporádicos, y los agentes han solicitado combustible a los propios ciudadanos para poder cumplir con sus labores de vigilancia. Esta situación ha generado una gran frustración entre los vecinos, quienes exigen a las autoridades una mayor presencia policial y mejores recursos para las fuerzas de seguridad.
Exigen acción inmediata
Ante esta situación, los habitantes de Rumipamba han hecho un llamado urgente a las autoridades para que se refuerce la seguridad en la zona. Solicitan más patrullajes, tanto diurnos como nocturnos, así como el suministro de los recursos necesarios para que la policía pueda cumplir con su labor de manera efectiva. Los vecinos también piden que se refuercen las Unidades de Policía Comunitaria (UPC) y que se destinen más efectivos para patrullar la zona. “Que las rondas policiales sean constantes”, expresó Jeaneth, destacando la importancia de la presencia policial para garantizar la seguridad de los residentes.
