El lunes 10 de marzo, Guayaquil vivió una jornada de caos debido a una intensa tormenta acompañada de un fuerte vendaval que afectó diversas zonas de la ciudad. En la tarde, una lluvia torrencial se combinó con vientos fuertes, causando múltiples daños materiales, la caída de árboles y la inundación de varios sectores clave en el centro y norte de la ciudad. Los ciudadanos se vieron sorprendidos por el repentino cambio climático, que provocó situaciones de pánico y una gran movilización de los servicios de emergencia.
De acuerdo con el informe emitido por Segura EP, la empresa encargada de la gestión del riesgo en Guayaquil, al menos cinco árboles fueron derribados por la fuerza del viento. Estos árboles cayeron en distintas zonas de la ciudad, bloqueando calles y afectando el tránsito vehicular. Los equipos de bomberos y personal de la municipalidad trabajaron rápidamente para despejar las vías y evitar mayores complicaciones en el flujo del tráfico.
Además de los árboles caídos, más de siete sectores de Guayaquil se vieron gravemente afectados por las inundaciones. Entre los barrios más afectados se encuentran aquellos ubicados cerca de áreas bajas, como el centro histórico y algunas zonas del norte de la ciudad. La fuerte lluvia acumulada en poco tiempo provocó que las alcantarillas y drenajes no pudieran dar abasto, lo que resultó en inundaciones que alcanzaron varios metros de altura en algunas calles. Los habitantes de estos sectores reportaron que las aguas entraron en las viviendas, causando daños materiales significativos.
La tormenta también dejó daños en infraestructura urbana. Varias viviendas sufrieron la caída de planchas de zinc que fueron arrancadas por el viento, y las cubiertas de algunos negocios también se vieron afectadas. En las redes sociales, los guayaquileños compartieron imágenes de los estragos que dejó la tormenta, mostrando calles anegadas, árboles caídos y estructuras dañadas.
A pesar de los daños materiales, la tormenta no dejó víctimas fatales, aunque sí generó un alto nivel de temor entre los residentes. Algunos ciudadanos tomaron medidas improvisadas para protegerse del agua, utilizando grandes fundas plásticas para cubrirse mientras intentaban movilizarse por las calles inundadas. Los servicios de emergencia se mantienen activos en la ciudad para continuar con las labores de limpieza, rehabilitación de espacios públicos y el monitoreo de posibles nuevos eventos climáticos.
Este evento ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de algunas zonas de Guayaquil ante fenómenos climáticos extremos. Las autoridades locales han llamado a la población a tomar precauciones en tiempos de tormentas y a mantenerse informados sobre las recomendaciones de seguridad. Asimismo, se están tomando medidas para mejorar la infraestructura de drenaje y minimizar los impactos de futuras tormentas.

