Fabiola Pazmiño, destacada gestora cultural ecuatoriana, ha tomado las riendas del Teatro Sánchez Aguilar como su nueva directora artística. Con una carrera de más de 15 años en la producción de eventos culturales y una sólida trayectoria en la dirección de proyectos como el Ecuador Jazz y el Teatro Nacional Sucre, Pazmiño se propone dar un nuevo impulso al teatro guayaquileño, con un claro enfoque en lograr visibilidad internacional.
Un camino hacia la internacionalización
Para Pazmiño, el Teatro Sánchez Aguilar ya se ha consolidado como un referente a nivel local y nacional. Sin embargo, su objetivo principal es posicionarlo en el circuito internacional de las artes escénicas. «Estamos en una etapa donde necesitamos lograr que se nos registre y reconozca como un eje de desarrollo de las artes», afirma. Esto implica fortalecer las alianzas con otros teatros, desarrollar una programación de excelencia y atraer programadores internacionales que puedan incluir las producciones del teatro en sus circuitos.
Una de las claves para alcanzar esta meta, según Pazmiño, es la producción propia. “El teatro debe ser un espacio de creación capaz de aportar al catálogo de las artes escénicas y musicales, manteniendo una programación continua y diversa”.
Experiencia y trayectoria
Pazmiño trae consigo una sólida formación en gestión cultural. Estudió Comunicación en la PUCE y se especializó en Producción de Cine y Negocios de Diseño y Comunicación en Argentina. En su carrera ha producido grandes musicales como Les Misérables y West Side Story, además de óperas como Elixir de Amor y Fausto.
Su experiencia incluye liderar la programación y producción en teatros como el Teatro Nacional Sucre y el Teatro Variedades en Quito, lo que le ha permitido adquirir una visión integral de la gestión cultural.
Fortalecimiento de públicos y formación artística
La Fundación Sánchez Aguilar también se destaca por su enfoque en la formación a través de su escuela de arte. Pazmiño considera que educar a las audiencias desde la infancia es fundamental para consolidar una industria creativa sostenible. Por ello, espacios como la sala Zaruma, que ofrece espectáculos familiares, son clave para fidelizar a los públicos desde temprana edad.
Además, ve en la explanada del teatro un espacio versátil que permite conectar con diversas audiencias mediante programación al aire libre, gastronomía y actividades culturales.
Guayaquil: un público curioso y diverso
Pazmiño destaca la riqueza cultural de Guayaquil, donde observa una constante retroalimentación entre los artistas y el público. “La gente aquí tiene una enorme curiosidad por lo que sucede en el arte. Hay un consumo constante en galerías, conciertos y salas independientes. Esto representa una gran oportunidad para seguir atrayendo a audiencias diversas al Teatro Sánchez Aguilar”.
Un espacio para soñar y dialogar
El Teatro Sánchez Aguilar, en palabras de Pazmiño, es más que un lugar de entretenimiento: es un espacio para soñar y reflexionar. Su visión es que el teatro se convierta en un punto de encuentro crítico y creativo, capaz de inspirar tanto a artistas como a públicos.
“Programar es soñar. Los teatros siempre deben ser lugares donde se puedan imaginar grandes encuentros, como el de Caetano Veloso o proyecciones con música en vivo”, expresa.
Con esta perspectiva, Pazmiño busca consolidar al Teatro Sánchez Aguilar como un referente cultural que trascienda fronteras, promoviendo el diálogo y la creación artística como pilares de su gestión.

