El próximo viernes 25 de octubre, la comisión paritaria de recursos de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) de Francia se pronunciará sobre el conflicto financiero entre Kylian Mbappé y su antiguo club, el París Saint-Germain (PSG). El jugador reclama una suma de $60 millones en salarios y primas que, según él, no han sido pagados.
Este litigio ha cobrado especial relevancia mediática, especialmente tras la aparición de Mbappé en un caso de acusación de violación en Estocolmo. Tanto el futbolista como sus abogados han vinculado esta controversia con una supuesta estrategia del PSG para desviar la atención del conflicto financiero en cuestión.
La disputa llegó a la comisión paritaria después de que la comisión jurídica dictara a favor de Mbappé, ordenando al PSG el pago de la cantidad adeudada. Sin embargo, el club ha apelado esta decisión, alegando que existía un acuerdo verbal que liberaba a la institución de este pago si el jugador decidía abandonar el club al finalizar la última temporada.
Mbappé, quien renovó su contrato con el PSG en 2022 por dos años con la opción de una temporada adicional, anunció que no activaría esa cláusula poco antes de que concluyera el segundo año. Esto llevó al club a emitir un ultimátum: debía decidir entre renovar o salir ese verano. Para forzar su decisión, el PSG lo excluyó del primer equipo, dirigido por Luis Enrique, durante varias semanas.
Finalmente, para facilitar el regreso de Mbappé al equipo, tanto el jugador como el club comunicaron que habían alcanzado un acuerdo para que su salida no se produjera sin dejar recursos en las arcas del PSG. Sin embargo, el club considera que este pacto se limitaba a los $55 millones, mientras que Mbappé sostiene que el acuerdo es nulo y que incluía cláusulas ocultas que no se cumplieron.
La decisión de la comisión paritaria de recursos, compuesta por representantes de clubes y futbolistas, así como magistrados laborales, no cerrará el litigio. Ambas partes tienen la opción de apelar a instancias superiores, comenzando por la Comisión Superior de Apelación de la Federación Francesa de Fútbol (FFF). Si es necesario, el caso podría escalar hasta el Comité Olímpico y Deportivo de Francia (CNSOF) o incluso a la justicia ordinaria.

