Según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la población de Ecuador crecerá de 17,7 millones a 21,2 millones para el año 2050. Esta estimación fue presentada el 19 de septiembre y muestra un aumento de 3,5 millones de personas en las próximas tres décadas. El informe resalta que el país está experimentando un cambio demográfico significativo, caracterizado por una disminución en el número de nacimientos y un aumento en la esperanza de vida.
Christian Garcés, director de Infraestructura Estadística y Muestreo del INEC, explicó que estas proyecciones son cruciales para la formulación de políticas públicas y la asignación de recursos en áreas como vivienda, educación y salud. “Un censo es como una fotografía de un momento específico, mientras que las proyecciones ayudan a anticipar futuros escenarios”, dijo Garcés.
El análisis también aborda aspectos relacionados con la fecundidad, mortalidad y migración desde 1950. Para 2035, se espera que las provincias de Morona Santiago y Orellana lideren el crecimiento poblacional con incrementos del 19,2 % y 17,8 %, respectivamente. En contraste, Guayas y Pichincha crecerán un 10,2 % y 6,6 %.
Un cambio notable es la reducción en la tasa de fecundidad. En 1950, una mujer tenía un promedio de 6,8 hijos, cifra que ha caído a 1,86 en 2022 y se proyecta que sea de 1,7 en 2050. Este descenso se atribuye a varios factores, incluyendo el uso de métodos anticonceptivos, condiciones económicas, y una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral.
Garcés enfatiza que estas cifras están por debajo del “nivel de reemplazo” poblacional de 2,1 hijos por mujer, lo que indica que la pirámide poblacional se está estrechando en su base. “Estamos en un proceso de envejecimiento de la población”, agregó, subrayando que el aumento de la esperanza de vida también contribuye a este fenómeno. En 1959, la esperanza de vida era de 46 años para hombres y 48 para mujeres, y se espera que para 2050 sea de 79 y 85 años, respectivamente.
A pesar de que las mujeres tienden a vivir más que los hombres, el informe revela que hay más nacimientos de varones (105 por cada 100 mujeres). Garcés sugiere que esto se debe a que los hombres enfrentan mayores riesgos en su vida diaria, desde accidentes hasta violencia.
La mejora en la expectativa de vida se debe a mejores condiciones de vida, acceso a servicios médicos y educación, y una disminución de la mortalidad infantil. Las provincias con mayor esperanza de vida son Pichincha (81,9 años), Galápagos (81,5) y Azuay (80,8). Por otro lado, las provincias con menor esperanza de vida son Manabí (75,2), Esmeraldas (75,1) y Guayas (74,7).
Garcés señala que las provincias con menor esperanza de vida suelen tener altos índices de violencia, aunque no se puede afirmar que esto sea la única causa. En cuanto a la migración, el INEC indica que se está viviendo una nueva ola migratoria, similar a la de los años 2000. El flujo migratorio ha aumentado, especialmente en las provincias del sur y las fronteras norteñas, como Esmeraldas y Carchi.
Desde 2018, Ecuador ha comenzado a experimentar una «pérdida de población», en parte debido a la salida de ecuatorianos y a la migración de ciudadanos venezolanos. Estados Unidos continúa siendo el principal destino de los migrantes ecuatorianos.

