En un período de menos de siete días, tres presuntos delincuentes vinculados al grupo criminal Los Lobos han sido abatidos por las fuerzas policiales en los cantones de Quevedo y Valencia, en la provincia de Los Ríos.
El primer incidente ocurrió el 28 de agosto en el recinto San Pablo, en Valencia. Steven Josué Meza Alcívar, de 23 años, fue abatido durante un enfrentamiento con la Policía. Este tiroteo se desató luego de que el grupo de Meza Alcívar secuestrara al conductor de un camión cargado con sacos de azúcar en la Ruta del Río, en Quevedo. Durante el intento de fuga, los secuestradores abrieron fuego contra los agentes, quienes respondieron de manera proporcional, resultando en la muerte de Meza Alcívar.
Al día siguiente, el 29 de agosto, en la parroquia 7 de Octubre de Quevedo, otro miembro de Los Lobos, el taxista Andrés Adrián Bravo Cevallos, de 33 años, también fue abatido. Bravo Cevallos estaba involucrado en una persecución con la Policía, que se produjo tras el secuestro de una persona que viajaba en su taxi. Durante la persecución, Bravo Cevallos y sus cómplices dispararon contra los agentes. Mientras dos de los delincuentes lograron escapar, Bravo Cevallos fue abatido en el enfrentamiento.
El tercer incidente se registró la tarde del 3 de septiembre en la parroquia rural La Esperanza, también en Quevedo. Pedro Júnior Rangel Gutiérrez, conocido como ‘Negro Tulio’, de 30 años y de nacionalidad venezolana, fue abatido durante un operativo realizado por la Unidad Nacional de Antisecuestro y Extorsión (Unase). Rangel Gutiérrez, con antecedentes por receptación, intentó huir y disparó contra los agentes, quienes respondieron utilizando fuerza letal. Cerca del cuerpo de Rangel Gutiérrez, se encontró una pistola calibre 9 mm de marca Glock. En el mismo operativo, se detuvo a Jéssica Glenda V., quien al parecer era pareja de Rangel Gutiérrez.
Horas antes, en la parroquia La Esperanza, se encontró el cadáver de Isidro Molina Cortez, un agricultor de 54 años. Molina Cortez había sido asesinado con dos disparos en el tórax durante un intento de secuestro.
